Ante las manifestaciones más brutales de la humanidad, como la violencia, el odio, el rechazo, lanzadas hacia quienes acaban de cruzar una frontera, cuyas pertenencias son apenas unos cuerpos cansados, […]
Ante las manifestaciones más brutales de la humanidad, como la violencia, el odio, el rechazo, lanzadas hacia quienes acaban de cruzar una frontera, cuyas pertenencias son apenas unos cuerpos cansados, cuerpos a veces aún infantiles… ante ese abismo, ese choque, esa deshumanización, ¿Cómo encontrar un lugar desde el cual hablar? ¿Qué decir, qué hacer?
Reivindicamos lo hermoso y la poesía como acto humano que nos une. Como palabra rebelde frente al horror que se nos aparece ante los ojos. Una mariposa, una metáfora, un símbolo. Una frase: “Migrar es un derecho”. Una pequeña acción que da la bienvenida. Porque creemos en esa bienvenida, en la solidaridad de los pueblos, en esa belleza.
Por eso nos hemos sentado en el suelo, en la plaza, en los pasillos…a conversar, a pintar con manos e ideas de todas las edades. Por eso hemos creado esa mariposa que sobrevuela el marco de la puerta que da al pasillo de nuestra escuela, el CEIP La Paloma, para que quien la cruce dedique un segundo a pensar en esa condición universal: el movimiento.
Recordemos que es un derecho tal y como rezan diversas normas*.
Y aún siendo estos textos papel mojado o incluso reescritos y destruidos, nos acogemos a las leyes que nos dignifican como personas que habitamos esta tierra y la compartimos. Creemos en el entendimiento, en la solidaridad, en la reciprocidad. Tenemos esperanza.
*ARTÍCULO 13 – DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Derecho a salir: El artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce explícitamente que toda persona tiene derecho a salir de cualquier país y a regresar al suyo.
Protección internacional: El derecho a solicitar asilo está garantizado frente a situaciones de persecución, violencia o graves violaciones a los derechos humanos.
Principio de no devolución: Prohíbe a los Estados expulsar o retornar a personas hacia territorios donde sus vidas o libertades corran peligro.
Recordemos que cada país tiene su legislación y sus acuerdos pero jamás puede ir en contra de los derechos humanos.